miércoles, 13 de junio de 2012

El aura y la sinestesia.



La sinestesia podría definirse como la combinación de los sentidos, es un fenómeno neurológico donde la estimulación de uno de los sentidos desencadena una respuesta en algún otro sentido. Puedes ampliar la información sobre este fenómeno en este otro post: ¿Qué es la sinestesia?

Según se ha publicado recientemente en la revista Consciousness and Cognition un grupo de investigadores ha conseguido asociar la capacidad de algunas personas de ver el aura de otras con el fenómeno de la sinestesia

El aura, hasta ahora, se describía como un fenómeno esotérico visible sólo por algunas personas, donde un campo energético de diversos colores rodea a las personas. Según los investigadores que publican el artículo, muchos “curanderos” o “santones” que dicen ver el aura, podría deberse a que sufren este fenómeno neurológico de la sinestesia. 

Para realizar este estudio, los investigadores estudiaron varias personas afectadas por este fenómeno. Entre los individuos incluídos en el estudio, está un conocido curandero, que presenta una alta empatía y esquizopatía (rasgos de personalidad con tendencia a formas atenuadas de paranoia y de alucinación que se da en personas sanas), además de dos tipos de sinestesia

“caras-color”, por lo que asocia a cada persona un color; 
“tacto-espejo”, por lo que al observar una persona que experimenta un dolor, él experimenta el mismo dolor. 

Aunque los investigadores han probado que realmente estas personas pueden ver los “campos de color” y pueden ser capaces de sentir el dolor de otro, también advierten del enorme efecto placeboque ejercen estos santones o curanderos, ya que la sinestesia es una percepción subjetiva y adornada de la realidad, pero no es una capacidad extrasensorial.

La cueva de El Soplao, única en el mundo,


Descubierto un nuevo mineral en la Cueva del Soplao, Cantabria (España).

Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España y de la Universidad Complutense de Madrid han descubierto un nuevo mineral en la cueva El Soplao, que ha sido denominado comozaccagnaita-3R. El politipo 3R se distingue por su peculiar morfología octaédrica y un zonado de fluorescencia desconocidos hasta ahora en el grupo de las hidrotalcitas naturales, al que pertenece la zaccagnaita.

En 2001 se descubrieron unos pocos cristales microscópicos de zaccagnaita en Carrara (Italia), pero que no son iguales a los de la cueva de El Soplao. Los cristales encontrados en Carrara son de zaccagnaita-2H, politipo hexagonal, mientras que los de la cueva del Soplao son de zaccagnaita-3R, octaedrica. Además la 3R es mucho más rica en aluminio que el politipo hexagonal.




Las hidrotalcitas son unos minerales relativamente raros, que sin embargo tienen un gran interés por sus aplicaciones prácticas, especialmente en farmacia (antiácidos, excipientes, estabilizadores, anti-inflamatorios...), en tratamiento de aguas y en procesos industriales (especialmente en la eliminación por adsorción de óxidos de azufre en procesos de catálisis).

El origen de la zaccagnaita está relacionado con la diagénesis de los óxidos de hierro y manganeso (ricos también en aluminio y zinc), que forman los estromatolitos de manganeso, descubiertos recientemente en la cueva de El Soplao y que hacen de ella una cueva única. Este descubrimiento ha sido recientemente publicado en la revista oficial de la Sociedad Americana de Mineralogía.

viernes, 8 de junio de 2012

Descubren proteínas resistentes a la quimioterapia



Las proteínas 14-3-3 conservan sus funciones básicas de control del ciclo celular en diversos organismos, desde gusanos hasta seres humanos. En un estudio dirigido por Julián Cerón y Simó Schwartz Jr, investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y del Instituto de Investigación Vall d'Hebron (VHIR), se han descrito las funciones de la línea germinal de par-5, una de las dos proteínas 14-3-3 existentes en Caenorhabditis elegans, el gusano empleado como modelo experimental en estudios genéticos.
La sobreexpresión de las proteínas 14-3-3 está relacionada con la resistencia de líneas celulares tumorales a la quimioterapia, efecto que podría tener implicaciones en la práctica clínica.
Los investigadores han descubierto que el gen par-5 era requerido como respuesta al daño del ADN de C. elegans, al igual que ocurre en sus homólogos humanos, validando el modelo para investigar quimioterapias y modificaciones genéticas ya que las proteínas 14-3-3 son dianas terapéuticas en cáncer. Los resultados de esta investigación han sido publicados en el último número de Journal of Cell Science.
Las potentes herramientas genéticas de C. elegans han permitido una disección funcional exacta de la única proteína 14-3-3 presente en su línea germinal. Los autores han descubierto, mediante la combinación de diversas técnicas de investigación, que par-5 no sólo es necesaria para una adecuada regulación del ciclo celular, sino que también previene la acumulación de daño en el ADN y la inestabilidad genómica.
Reparar el ADN dañado
Por otra parte, este estudio revela que la proteína par-5 es necesaria para la respuesta de reparación del ADN cuando este se daña con productos químicos o radiación ionizante. En dicha respuesta, los investigadores proponen un modelo en el que par-5 regula la fosforilación de la proteína quinasa Cdk-1 con el fin de detener el ciclo celular y reparar el daño inducido por agentes quimioterapéuticos.
La sobreexpresión de la proteína 14-3-3 se relaciona con resistencia a la quimioterapia en líneas celulares de cáncer. Mientras que su regulación a la baja sensibiliza a las células a una terapia inducida de muerte celular. Por lo tanto, este estudio en C. elegans sienta las bases para un modelo de estudio de respuesta de la quimioterapia en el contexto de un organismo vivo completo.
Las proteínas reguladoras 14-3-3, conservadas evolutivamente, se unen a proteínas de señalización, afectando su estabilidad, actividad o localización celular. Por lo tanto, están involucradas en la regulación de diversos procesos celulares, incluyendo la apoptosis, el ciclo celular y la respuesta al estrés. Además, los investigadores han encontrado que par-5 es necesario para la detención del ciclo celular en respuesta al estrés replicativo y las radiaciones ionizantes.
Este estudio, que forma parte de la tesis de David Aristizábal, fue financiado por el programa Marie Curie-IRG y por el Centro de Investigación de Redes de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).


Los niveles elevados de CO2 aumentan el estrés sobre la vida marina


Los océanos han absorbido cerca del 25% del CO2 emitido por el hombre, lo que ha alterado la química de los mares y océanos, y ha provocado la progresiva acidificación de las aguas, –una amenaza para los organismos calcificantes (corales y calcificadores planctónicos). Pero el CO2 también afecta a la eficiencia de la respiración aeróbica marina, que depende de la relación entre los niveles de CO2 y O2presentes en el agua.
“No solo la hipoxia (bajos niveles de O2) genera problemas de respiración, sino que los altos niveles de CO2 constituyen también una amenaza para el proceso de respiración aeróbica marina”, explica Eva Mayol, coautora del estudio que publica la revista Biogeoscience e investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA-CSIC).
Según la experta, el grosor de la columna de agua que alberga problemas de respiración “podría ser aún mayor”. “Si consideramos las predicciones de aumento de CO2 en los océanos, la tendencia es que siga aumentando”, añade Mayol.
Los resultados del trabajo, que también ha contado con la participación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (miembro junto al CSIC del Laboratorio Internacional en Cambio Global), revelan que, debido a un efecto combinado de bajas concentraciones de O2 y altas de CO2, la respiración se ve comprometida entre los 200 y 400 metros de profundidad.
En el caso de la biocalcificación, esta continúa viéndose comprometida en casi toda la columna de agua, salvo en las aguas superficiales y en pequeñas parcelas bajo los 600 metros.


Una amenaza para la respiración
“Visto de este modo, la acidificación ya no sólo trae consigo problemas de calcificación en organismos calcáreos, sino que también es una amenaza para el proceso de respiración en organismos aeróbicos. Así, los altos niveles de CO2 actúan como una bisagra, conectando dos importantes desafíos, la respiración y la biocalcificación”, destaca Carlos Duarte, otro de los autores del estudio e investigador en el IMEDEA.
El estudio advierte de que si el CO2 sigue aumentando, y las capas superficiales del océano alcanzan niveles críticos, la vida marina aeróbica, que vive principalmente en estas aguas, podría verse fuertemente afectada en el proceso de respiración y repercutir en organismos importantes para la industria pesquera.

viernes, 1 de junio de 2012

Investigando el clima tropical del pasado remoto gracias a las estalagmitas

Las estalagmitas podrían ser un instrumento fundamental para llenar un importante vacío en el conocimiento científico sobre el clima tropical del pasado remoto. Y también pueden contribuir de manera significativa a profundizar en el sistema climático terrestre y permitir pronosticar mejor la forma en que tal sistema puede responder al rápido aumento en el dióxido de carbono atmosférico que se ha venido registrando desde el inicio de la Revolución Industrial.

Muchos registros paleoclimáticos existentes están mayormente ubicados en las latitudes altas, ya que provienen de núcleos de hielo polar o de sedimentos del fondo marino en el Atlántico Norte. Sin embargo, uno de los principales motores de la variabilidad actual del clima es El Niño, que es un fenómeno del todo tropical. ¿Cómo estudiar pues las influencias climáticas tropicales? Una estrategia que cada vez está demostrando ser más eficaz es la de recurrir a las estalagmitas.

"Las estalagmitas son los núcleos de hielo de los trópicos", dice agudamente Jess Adkins, profesor de Geoquímica y de Ciencias del Medio Ambiente Global en el Instituto Tecnológico de California (Caltech en su forma abreviada en inglés). El equipo de Adkins, la geoquímica Kim Cobb, del Instituto Tecnológico de Georgia, y Nele Meckler (ahora en el Instituto Geológico adscrito al Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zúrich) recogieron muestras de estalagmitas en cuevas del norte de Borneo, y midieron sus niveles de isótopos de oxígeno para reconstruir una historia del clima tropical del Pacífico Occidental a lo largo de cuatro ciclos glaciales, durante el Pleistoceno tardío (de 570.000 a 210.000 años atrás).
A lo largo de la historia de la Tierra, las zonas climáticas del mundo se han desplazado en el transcurso de los períodos de enfriamiento glacial que llevaron a las edades del hielo, así como durante los períodos interglaciales de calidez relativa, como el actual. Estudios anteriores en las latitudes altas han indicado que hace alrededor de 430.000 años, las temperaturas máximas y los niveles de dióxido de carbono atmosférico en los ciclos interglaciales aumentaron de repente en cerca de un tercio de su valor. Pero nadie ha sabido si sucedía lo mismo en latitudes más cercanas al ecuador.

Mediante el estudio de los registros de las estalagmitas tropicales, Adkins y su equipo han comprobado que no aparece ninguna evidencia de tal incremento súbito.

Los bebés de madres fumadoras pesan 200 gramos menos al nacer

Una nueva investigación liderada por la Universidad de Zaragoza (España) evalúa las diferencias en la composición corporal entre los recién nacidos de madres fumadoras y los de madres no fumadoras durante el embarazo, así como la distribución proporcional de la masa corporal.

El estudio, publicado en la revista Early Human Development, revela que los hijos de madres no fumadoras pesan y miden más, y que todos los perímetros corporales son significativamente mayores en comparación con los de los hijos nacidos de madres fumadoras, aunque no así el índice ponderal (la relación entre la estatura y la raíz cúbica del peso).

De hecho, los resultados subrayan que las madres que fuman durante el embarazo tienen bebés de 180 a 230 gramos más delgados que las madres que no fuman, lo que supone una media de 216 gramos.

Además, los pliegues subcutáneos –que muestran la cantidad de grasa–, son inferiores en hijos de madres fumadoras, aunque en menor proporción que en el tamaño corporal.

Por el contrario, los autores no encontraron ninguna correlación entre las medidas antropométricas y el número de cigarrillos fumados al día por la madre durante la gestación.

“Dada la escasa bibliografía encontrada al respecto, era necesario evaluar la repercusión del tabaco en la composición corporal de los recién nacidos de mujeres que habían fumado durante la gestación”, explica a SINC Gerardo Rodríguez, autor principal del artículo.

Para ello, los expertos analizaron a los recién nacidos a término –con edad gestacional de al menos 37 semanas– de 1.216 madres caucásicas (el 22,1% de las cuales fumaba una media de casi ocho cigarrillos por día), en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza. Fueron excluidos de la muestra los hijos de madres que declararon haber consumido alcohol o drogas ilegales durante la gestación.

“El consumo de tabaco durante el embarazo implica una reducción generalizada de la mayoría de los parámetros como resultado de un deterioro del crecimiento fetal. Los recién nacidos de las mujeres que fumaron durante la gestación son más pequeños y tienen menos compartimento graso subcutáneo”, concluye Rodríguez.
Los primeros indicios de las consecuencias del “tabaquismo pasivo” para la salud aparecieron a principios de los años setenta, cuando se empezaron a publicar trabajos en los que se constataba el riesgo de inhalar “humo ambiental de tabaco” en no fumadores con enfermedad respiratoria o cardiaca y también en niños cuyos padres eran fumadores.

En 1981, la revista British Medical Journal publicó un trabajo del epidemiólogo Hirayama que establecía por primera vez el incremento del riesgo de padecer un cáncer de pulmón para el fumador pasivo. Hirayama había estudiado durante 14 años una muestra de mujeres no fumadoras que convivían con fumadores. Durante los siguientes años, se sucedieron las publicaciones para relacionarlo con otras patologías.

El humo ambiental de tabaco es una mezcla de la corriente exhalada por el fumador (corriente principal) y el humo del cigarrillo en su combustión espontánea (corriente secundaria). La corriente principal procede de una combustión con mayor contenido en oxígeno que es filtrada en su recorrido a lo largo del propio cigarrillo.

Actualmente, hay unanimidad en que el “tabaquismo involuntario” tiene efectos adversos sobre la salud. La comunidad científica no tiene dudas de que en adultos produce un incremento del riesgo de presentar cáncer de pulmón, enfermedad cardiovascular y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)